EL SACRE-CŒUR DE PARIS: UN MONUMENTO A LA RESILENCIA Y A LA DEVOCIÓN
La majestuosa Basílica del Sagrado Corazón, o Basílica del Sagrado, situada en la efervescente urbe de París, no solo es un monumento de renombre mundial, sino un testimonio palpable del pasado tumultuoso de la ciudad y su arraigada devoción espiritual.
La historia de esta imponente basílica es tan fascinante como su deslumbrante arquitectura, desvelando un viaje apasionante desde una visión hasta convertirse en una estructura icónica.
Los cimientos de la Basílica del Sagrado-Corazón se establecieron en un período de agitación social en Francia: el desenlace de la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y los convulsos días de la Comuna de París. Las pérdidas devastadoras durante la guerra, seguidas por el breve pero caótico levantamiento de la Comuna, sumieron a la nación en una devastación generalizada y una profunda crisis de confianza nacional.
En este caldo de cultivo de desafíos y aspiraciones, emergió la idea del Sagrado-Corazón, concebida tanto como un acto de penitencia por las supuestas faltas morales que condujeron a la nación al desastre, como un faro de esperanza para una Francia en proceso de reconstrucción. El impulso para construir la Basílica fue liderado por influyentes figuras públicas de la época, en especial el arzobispo de París, el cardenal Joseph-Hippolyte Guibert. Su ferviente deseo de erigir una iglesia dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, símbolo del amor y la compasión divina, se unió a la resolución de la Asamblea Nacional francesa en 1873, la cual declaró la construcción de la Basílica como un voto nacional, con propósitos no solo religiosos, sino también políticos y sociales.

El arquitecto Paul Abadie, una figura destacada en los círculos arquitectónicos franceses, fue el vencedor del concurso de diseño para la Basílica del Sagrado. Su propuesta, inspirada en la arquitectura romano-bizantina, sobresalió entre 78 presentaciones. La construcción comenzó en 1875, pero debido a cambios políticos, problemas de financiación y la complejidad inherente al proyecto, la Basílica no se completó hasta 1914. Trágicamente, Abadie no vivió para presenciar la culminación de su obra maestra, falleciendo en 1884.
Una característica distintiva de la Basílica es el uso de piedras de Chateau-Landon en su construcción. Este tipo de piedra libera calcita cuando llueve, asegurando que la Basílica mantenga su aspecto blanco radiante y prístino, lo cual es simbólico del propósito de la Basílica: servir como faro de esperanza, paz y refugio espiritual.
La Basílica del Sagrado-Corazón fue consagrada en 1919, tras el final de la Primera Guerra Mundial. Aunque la guerra había retrasado su consagración oficial, una vez establecida la paz, la Basílica rápidamente se convirtió en un símbolo espiritual y cultural vital para los parisinos. En su corazón se encuentra el impresionante mosaico de Cristo en Majestad, completado en 1922, que es uno de los más grandes del mundo y representa a Cristo con brazos extendidos, ofreciendo amor y bendiciones al mundo. Esta magnífica obra de arte, visible desde la nave, transmite el mensaje principal de la Basílica de amor y compasión divina.
Hoy en día, la Basílica del Sagrado-Corazón se alza en la cima de Montmartre, el punto más alto de la ciudad, ofreciendo vistas panorámicas impresionantes de París. Su distintivo estilo romano-bizantino, con cúpulas y arcos redondeados, contrasta con el predominante estilo gótico de otras iglesias parisinas, convirtiéndola en una parte icónica del horizonte de la ciudad.
Más allá de su significado arquitectónico e histórico, la Basílica también celebra una vigilia de oración continua que ha perdurado por más de un siglo. La Adoración perpetua del Santísimo Sacramento comenzó en agosto de 1885 y se ha mantenido sin interrupción, de día y de noche.
La Basílica del Sagrado-Corazón es, por tanto, mucho más que una maravilla arquitectónica. Es un monumento nacido de un período de desesperación, que representa la penitencia nacional y la devoción espiritual. Con el tiempo, ha evolucionado para ser un emblema de esperanza y resiliencia, profundamente entrelazado con el alma de París. Al apreciar su impresionante belleza, también honramos la rica y compleja historia que llevó a su creación.
HORARIOS Y VISITAS
La Basílica del Sacre Coeur está abierta todos los días del año sin excepción desde las 06h30 hasta las 22h30 y la entrada es gratuita para todo el mundo. Los horarios de fuerte afluencia son entre las 10h30 hasta las 17h00, habiendo una media de unos 15-20 minutos de espera antes del acceso al templo.
La Cúpula
Al ascender por los casi 300 escalones que conducen a la cúpula, los visitantes tienen la oportunidad de admirar de cerca la arquitectura de los tejados de la basílica. Esta experiencia única permite apreciar los intrincados detalles de la construcción y la magnificencia de su diseño desde una perspectiva privilegiada.
Una vez alcanzada la cumbre, los visitantes son recompensados con una vista excepcional: una panorámica de 360 grados de la ciudad de París que es verdaderamente única. Desde este punto elevado, se puede contemplar la grandiosidad de la capital francesa en toda su extensión, con sus emblemáticos monumentos y puntos de interés dispersos por el horizonte. La Torre Eiffel se alza majestuosa en la distancia, mientras que los tejados de Montmartre se extienden bajo los pies de los espectadores, creando una escena impresionante que captura la esencia misma de París en su máxima expresión. Es una recompensa inigualable por el esfuerzo de la ascensión, una experiencia que deja una impresión duradera en todos aquellos que tienen el privilegio de disfrutarla.
La Cúpula está abierta todos los días del año salvo que haya algún tipo de reparación. Los horarios de acceso son de 10h00 a 19h00, siendo a las 18h30 el último turno de subida. La visita a la cúpula tiene los siguientes precios:
- Adultos (a partir de 16 años).- 8e
- Niños (hasta 15 años).- 5e
- Grupos (20 personas).- 6e
La entrada al recorrido está ubicada en el exterior, después del control de seguridad, mientras desciendes por el pasillo a la izquierda. Allí encontrarás la entrada a la cúpula en la parte inferior de las escaleras, junto a una ventanilla y una máquina para adquirir tus boletos.
NOTA.- FUENTE Y FOTOS GOOGLE.- TEXTO MARÍA MONGE
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